Ver, Oír y Adorar
Las bisagras son objetos pequeños, pero muy útiles porque a partir de ellos se puede sostener una puerta, y se puede entrar y salir a una casa o habitación. En el libro de Ezequiel capitulo 1 encontramos un texto bisagra que dice lo siguiente:
"...Esta fue la visión de la semejanza de la gloria de Jehová. Cuando la vi, me postré sobre mi rostro, y oí la voz de uno que hablaba" Ezequiel 1:28
Este versículo es una bisagra porque está en la intersección de una visión y otra.
El versículo es parte del comentario que hace de una visión que recibió el profeta Ezequiel. Este versículo nos da vislumbres de algunas cosas que se entreven cuando Dios hace una revelación. Uno de los medios que Dios tenia para dar una revelación a los profetas eran las visiones. Esto significaba que veían y oían algunas cosas que Dios les quería presentar para que ellos comuniquen al pueblo.
En este pasaje se puede destacar al menos unas tres cosas, en cuanto a lecciones, que podemos aplicar a nuestra vida de aprendizaje de las Escrituras.
Primero, la postura es un asunto importante, cuando Ezequiel recibe la revelación no se arrodilla, se postra. Esta es una postura que en la Biblia en general esta conectada con la adoración, esta postura no tiene el mismo sentido de estar de rodillas, que normalmente esta conectado con el arrepentimiento, mientras que postrarse busca la exaltación a Dios y por contraste la humildad del ser humano.
En segundo lugar, es evidente que hay una progresión entre la mención de que primero “vea” y después “oiga”. Esta progresión revela plenitud, este aspecto puede muy bien mostrar la importancia de que Dios siempre tiene algo para mostrarnos y algo para hablarnos. Cuando vemos y oímos lo que Dios quiere trasmitirnos, entonces nos daremos cuenta de que su mensaje es mayor y mejor de lo que pensábamos. Su mensaje, a más claridad, nos trae gozo y alegría.
En tercer lugar, la mención de los sentidos, “ver” y “oír” es una invitación a poner toda la atención a lo que Dios quiere comunicarnos. Muchas cosas dejamos de aprender por falta de atención. Esto es fundamental para comprender el mensaje. Veamos y oigamos el mensaje divino, pongamos toda la atención a lo que Dios quiere decirnos.
No somos profetas, pero al igual que Ezequiel Dios siempre quiere darnos mensajes, por lo tanto, tengamos una disposición para recibirlo en el contexto de una adoración genuina, que trasciende las posturas y las actitudes. Tengamos la paciencia para oír y ver con los sentidos de la fe el mensaje divino. No permitamos que las distracciones distraigan nuestra mente de Dios y su mensaje.

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